View Full Version: Albafika Gaiden - Akai Kizuna -

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Title: Albafika Gaiden - Akai Kizuna -
Description: Akai Kizuna (Lazo Rojo)


Markus - September 19, 2010 04:16 AM (GMT)
Aqui un gaiden del audio drama lanzado en un cd especial que se encontraba dentro de los blurays de la primera temporada del LC.

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Traducción al Portugues: Nicol (http://taizen-saintseiya.blogspot.com/)
Traducción al Español: RVD


Ésta es una traducción del audio drama “Albafika Gaiden – Akai Kizuna” (La Historia Paralela de Albafika – Lazo rojo), lanzado en forma de un CD especial, ofrecido especialmente alrededor del día 28 de Julio del 2010 a aquellos que adquirieron los 6 DVDs o Blu-Rays originales japoneses de la serie de OVAs de “Saint Seiya The Lost Canvas Meiô Shinwa”. Esta historia paralela también es de autoría de Shiori Teshirogi.

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Elenco presente:
Albafika de Piscis: Daisuke Ono.
Papa Sage: Toshihiko Seki.
Sion de Aries: Shin'ichiro Miki.
Lugonis de Piscis: Jurota Kosugi.
Luco de Dríades (Dryads), Estrella Celestial del Ascenso (Tenrissei): Jurota Kosugi.

[***] Indica el sonido expreso y/o para delimitar momentos específicos del recorrer de la historia.
(***) Notas de traducción o para complementar alguna cosa.

[Sonido del viento soplando pétalos por el aire y pasos – Jardín de rosas entre el Salón del Papa y el Templo de Piscis en el Santuario]

Albafika: Rojo, las rosas rojas están volando por lo alto en un rojo venenoso. La fragancia envenenada que mata todo está esparcida… Esparcí las rosas venenosas por todo este camino que lleva del Templo de Piscis hasta el Salón del Papa… Un jardín de Demon Rose (Rosas Diabólicas).

A: Así como la sangre que fluye por mi cuerpo, esas rosas venenosas están teñidas con un veneno mortal. Son mis compañeras de toda la vida. Siendo así desde los tiempos en que mis recuerdos de infancia comienzan. Para mí, sólo las rosas venenosas y yo existen en el mundo. Y, maestro Logonis, así era como usted…

[Sonido de un portón abriéndose y cerrándose, seguido de pasos – Salón del Papa del Santuario]

Papa Sage: Viniste, Albafika.

Albafika: Sí, Papa. Albafika de Piscis está aquí.

Sage: Te llamé aquí sólo porque, en el cielo occidental, no muy lejos de aquí, sobre el Mar Egeo, una estrella maligna está brillando.

Albafika: ¿Una estrella maligna? Un mal presagio. ¿Puede ser un Espectro?

Sage: Probablemente. Albafika, debes haber oído sobre la Isla de los Curanderos [Yakushi no Shima] que el Santuario utiliza.

Albafika: La Isla de los Curanderos, es verdad que ellos reunían técnicas de hiervas para cuidad de todo tipo de lesiones y enfermedades.

Sage: Sí. Si perdemos la isla, no sólo el Santuario, sino las personas en las regiones vecinas se verán afectadas.

Albafica: Si fuese así, hasta la pequeña villa de Rodorio también…

Sage: ¡Albafika, ve para la Isla de los Curanderos, lo más rápido posible!

Albafika: Sí.

Sage: Ya que estás aquí, Albafika…

Albafika: ¿Qué ocurre?

Sage: No… tus Royal Demon Rose están floreciendo hoy también.

Albafika: Por favor, no se preocupe. Aunque yo no esté aquí, no dejaré que ninguna de las rosas llegue al Templo del Papa.

Sage: Siendo así, ve con todo el corazón.

Albafika: Sí.

[Sonido de pasos – Templo de Aries]

Albafika: Sion, permíteme pasar por el Templo de Aries.

Sion: Albafika, ¿Alguna misión?

A: No tiene nada que ver contigo.

S: ¡Hey! ¡Espera! ¡Espera allí!

[Sion intenta tocarlo]

A: ¿Cuántas veces tengo que decirte que no me toques? ¿No me has entendido?

S: Yo no tengo miedo de tu sangre.

A: ¡Ehh!

S: ¿Por qué odias tanto tu propia sangre?

A: ¿Puedes remover la sangre que fue infectada con el veneno mortal?

S: ¡Hmmm!

A: Pero, en cuanto a mí, no hay nada más que este despreciable destino.

S: Aún así, ¿Cuál es la misión? Puedo ver una estrella en el cielo occidental, puede ser que…

A: ¡Ya dije que no tiene nada que ver contigo!

S: Puedo sentir algo siniestro viniendo de esa estrella. Estoy preocupado. Claro, conozco bien lo buenas que son tus habilidades, pero…

A: Basta, me voy.

S: Albafika… No importa cuántas veces digas eso, sólo quiero tu bienestar. Eres uno de los 12 Santos de Oro… No… ¡Como un amigo, eres más importante! ¡No lo olvides!

A: ¿Como un amigo? Sion, eres un hombre puro y honesto. No importa cuántas veces haya dicho esto, te acercaste a mí. Pero, mientras esta sangre fluya en mi cuerpo, yo no puedo entrar en contacto con nadie. No quiero que más personas mueran. No quiero que esta terrible sangre se lleve a otra persona.

[Voz en los recuerdos de Albafika]

Lugonis: ¡Albafika!

A: ¡Papa!

A: ¡Definitivamente no quiero que algo así ocurra nuevamente! Aquella estrella que asciende en el cielo accidental… ¡Sea cual fuera el caso, Tengo que sosegar ese brillo inquieto ahora!

[Sonido de un portón abriéndose y cerrándose, seguido de pasos – Salón del Papa]

Sion: Papa, ¿Por qué dejó ir a Albafika hacia el oeste?

Sage: ¿Sion? Debes haber detectado el brillo de aquella estrella maligna.

Sion: Pero, ¿Por qué envió a Albafika? Él estaba protegiendo el último de los 12 Templos, el Templo del Santo de Oro de Piscis. La misión de encargarse de aquella estrella maligna debería ser del primer templo, yo, Sion, quien protejo el Templo de Aries.

Sage: Eres un hombre que valora la amistad con mucho fervor.

Sion: ¡Hah!

Sage: Esta estrella maligna que ascendió es muy siniestra. No puede ser sólo un simple Espectro. Probablemente, también debes haber sentido que el Cosmo de Albafika no está como antes. ¿Por qué razón?, sólo él lo sabe. Pero, es por eso que me dices para enviarte en su lugar.

Sion: Si ya sabía de eso, ¿Por qué lo envió?

Sage: Es por eso mismo que lo envié. La Isla de los Curanderos donde las hiervas y antídotos son encontrados, para aquel con un cuerpo envenenado como Albafika, es un lugar con el que nunca tuvo cualquier contacto. ¿Qué va a enfrentar, o qué va a ganar?

Sion: La Isla de los Curanderos… qué irónico… ¡Va a ser una prueba difícil!

Sage: Pero, él debe superarlo con su propio poder, para prepararse para la inminente Guerra Santa.

Sion: ¿Ése es el deber que el Santo de Piscis tiene que soportar?

Sage: Albafika, probablemente, lo superará.

[Sonidos de la Isla de los Curanderos]

Albafika: Aquí es la Isla de los Curanderos…

[Sonido de los aldeanos curiosos]

Albafika: ¡No se queden mirándome así!

A: No importa… Si se acercan a mí, no va a ser bueno. De todos modos, es una isla tranquila. Si la preocupación del Papa estaba equivocada, terminaría sin ningún problema. Si hay paz, no hay necesidad de mí, ni de que pierda tiempo aquí.

[Sonido de pasos en el matorral, cuando se adentra a la isla]

A: Yendo para las afueras del pueblo, no hay vestigios de algún Espectro. Sólo veo personas viviendo sus vidas.

A: Hmmm… ¡Oh! ¿Una vista como esta es lo que se puede considerar como algo realmente bello?

A: Esta flor blanca floreciendo es llamada lirio del valle [Suzuran]. ¿Es un jardín de lirios del valle?

A: Blanco, más blanco que cualquier cosa, un mundo blanco puro, es un tierno y casto aroma.

A: ¿Qué es eso? Es más blanco que cualquier cosa en el mundo. Si continúo estando aquí, mi cuerpo por el que fluye sangre venenosa, mi corazón teñido con la fragancia de rosas venenosas, incluso desde aquel día en que perdí a mi maestro, todo eso se volvería completamente blanco puro [Nada].

A: Si me quedo un largo tiempo… seré liberado de esta maldición. Seré como aquellos pájaros volando por el cielo, como vagando libremente por el mundo, y podría tocar a cualquiera. Pero, es solamente un sueño.

[Sonido de pájaros aproximándose]

A: ¡Oh! ¡No! ¡No se acerquen más! Si se acercan, todos ustedes…

[Los pájaros caen]

A: Qué cosa…

[Sonido de alguien acercándose]

Luco: ¿Qué ocurrió? ¿Qué está a sus pies?

Luco: ¡Oh! Esto es… No, aún hay tiempo de hacer algo. Esas flores medicinales pueden anular el veneno mortal.

[Sonido de pájaros]

Luco: Todo está bien. Voy a salvarlos ahora.

Albafika: ¿Quién es ese hombre?

[Sonido de pájaros volando]

L: Parece que están bien ahora. El veneno será eliminado después de una noche.

L: ¡Jaja! ¡Aquellos pájaros!

A: Mirando bien a este hombre... me recuerda a alguien…

L: ¡Tiene que tener cuidado, señor Santo de Oro!

A: ¡¿Tú eres…?!

L: ¿Huh? ¿Hay algún motivo para que esté mirándome así? ¿Tengo algo en la cara?

A: No puede ser… ¡¿Maestro?!

A: No, no es él. El maestro ya está muerto. Es sólo un extraño.

A: Sí, mi maestro fue… desde aquel día, cuando los pétalos de las rosas venenosas estaban volando tan ferozmente… rojo, un rojo intenso de sangre…

[Comienzo de un flashback]

A: Cuando era muy joven, fui abandonado siendo bebé en un jardín cultivado por el Santo de Piscis anterior, Lugonis, lejos de los Doce Templos.

[Sonido de llanto de bebé – Un lugar lejos de los Doce Templos del Santuario]

Lugonis: ¿¡No es un bebé?! ¡Qué lamentable, abandonarlo en un jardín de rosas venenosas! ¡Aún así, el bebé aún no está muerto, a pesar de ser atacado por la fragancia venenosa! ¡Qué fuerza vital!

A: Le pregunté a mi maestro muchas veces sobre aquella época. Él decía que yo “había nacido con una habilidad de resistir el veneno. ¡Eres amando por las rosas venenosas!”

[Sonido de risas de bebé – Jardín de rosas venenosas]

L: ¡Oh! ¡Te estás riendo! ¿Aún siendo sostenido por mí, que poseo sangre venenosa, te ríes para mí? Yo que viví completamente solo. ¡Tienes una sonrisa de aquellas!

A: En el jardín de rosas venenosas, después de vivir una vida de impedimentos en su corazón, él cambió en aquel momento, y yo también, allí, decidí mi modo de vida.

[Algunos años después]

Joven Albafika: ¡Maestro, aquí, rápido!

Lugonis: ¡Jaja! ¡Estás subiendo de nivel!

A: Rodeados por rosas venenosas, era un mundo donde sólo mi maestro y yo existíamos. No importa dónde, era un mundo rojo. Fluyendo de nuestros cuerpos, la fragancia venenosa era como aire para nosotros, mi maestro y yo teníamos una fuerte relación de maestro y pupilo viviendo entre ella. ¡No! Nosotros nos amábamos como una familia. Y…

L: ¿Albafika, estás seguro?

Joven Albafika: ¡Sí, maestro!

A: Un día, mi maestro y yo realizamos un ritual. El ritual consistía en dejar que nuestra sangre fluya por la punta de nuestros dedos e intercambiarla.

[Sonido de algo filoso clavando el dedo]

Joven Albafika: ¡Ahh! ¡Dolió!

L: ¿Estás bien?

Joven Albafika: Sí.

L: ¿Estás completamente seguro?

Joven Albafika: Maestro, me salvaste de haber sido abandonado en este jardín de rosas venenosas. Yo debería haber muerto. ¡Pero, maestro, estaré feliz en volverme el próximo Piscis!

L: Pero es un camino difícil. ¡Vas a vivir en la soledad!

Joven Albafika: ¡Mientras el maestro esté aquí, no estoy solo!

L: Albafika, eres tan gentil.

Joven Albafika: No…

L: Entonces, tu dedo… extiende tu dedo y déjalo sangrar.

Joven Albafika: ¡Sí!

A: Aquel ritual fue hecho todos los días, sin descanso. La Sangre de mi maestro y la mía circulaban entre nuestros cuerpos todos los días, todos los años. Nos volvimos compañeros que literalmente compartían sangre. Entonces, aquel día en que los pétalos de rosas venenosas volaban a lo alto…

[Sonido del viento soplando los pétalos – Años después]

L: Ahora, el dedo…

Joven Albafika: ¡Sí!

A: El viento estaba fuerte, así como enfrentando los mortales pétalos venenosos que volaban, el ritual de intercambio de sangre comenzaba. Como la sangre se intercambió en serio, por algún motivo, ponían en mi cebero imágenes de los días que viví con mi maestro y hasta hoy me cogen de sorpresa. Entonces…

Joven Albafika: Maestro…

[Sonido de Lugonis cayendo]

Joven Albafika: ¡Oh! ¡Maestro! ¡Por favor, aguante! ¡Maestro!

L: Excelente, Albafika… Finalmente, tu sangre es más venenosa que la mía. Haz ganado una sangre que me puede matar.

Joven Albafika: ¿Matar? ¿De qué está hablando?

L: Es el destino de Piscis. Como la sangre circula, aquel con el veneno más fuerte sobrevivirá para seguir el camino de batalla. ¿Quién mataría al otro?

Joven Albafika: ¡HAAA! ¡Nada de eso! ¡No! ¡Vivir sin mi maestro… mi mundo! ¡No, el mundo de mi maestro y yo sólo somos nosotros!

L: Yo tampoco quiero dejarte vivir solo. Quedé perplejo. Te volviste tan fuerte como yo, ganaste el poder del veneno. Pero como dije, tienes una habilidad natural para resistir el veneno. Eres amado por las rosas. ¡Definitivamente te volverás un Santo más fuerte que yo! ¡¡Ese tipo de poder, no existe manera de… UGOHH!!

[Lugonis escupe sangre]

Joven Albafika: ¡¡¡Maestro!!!

L: Esta sangre ya no es mía. Pero, partir con tu sangre, es un honor para mí…

Joven Albafika: Eso no, maestro… ¡¡¡Por favor, no muera!!!

L: Eres realmente gentil. Por favor, vive de esa forma siempre. ¡Como Piscis, es una promesa!

Joven Albafika: ¡¡¡Ahhh… Maestro!!!

[Sonido de lágrimas cayendo – Fin del flashback]

Luco: ¡…Señor Santo! ¡Señor Santo! ¡Señor Santo! ¡Señor Santo!

Albafika: ¡Oh!

L: ¿Está bien? Está llorando…

A: ¡Ah! No es nada…

[En su mente]

Albafika: Pero, este hombre realmente se parece a mi maestro. No me pude contener.

Luco: Vamos, puede enjuagarse sus lágrimas con este paño.

A: ¡No me toques!

L: ¡¿Eh?!

A: No, discúlpame. Soy Albafika, el Santo de Oro de Piscis. Mi cuerpo ha soportado veneno por muchos años, haciendo mi sangre venenosa. Si me tocas…

L: ¿Sus lágrimas también?

A: Tal vez, ellas también. Mis malignas lágrimas tienen un veneno mortal.

L: ¡Jajaja! No hay necesidad de preocuparse. Las hiervas hechas de estos lirios del valle pueden neutralizar casi todos los venenos de este mundo. No importa qué veneno tenga, mientras yo permanezca en este jardín, con certeza no voy a morir.

A: Con certeza no vas a morir…

L: Como aquellos pequeños pájaros que usted vio.

A: ¿Tú eres…?

L: No le he dicho mi nombre aún. Soy Luco. Soy un profesional en esta isla.

A: ¿Luco?

L: La razón de que sus lágrimas sean venenosas es porque su sangre venenosa fluye por su cuerpo, ¿Cierto? Usted Está triste con su propia sangre venenosa, y llora lágrimas de veneno… Tan triste.

A: No necesito que tengas pena de mí.

L: No, como un profesional, no puedo ignorar eso. Si usted quisiera… con estos lirios del valle, como antídoto de estas flores, puedo librar de su cuerpo todo ese veneno.

A: ¿Realmente puedes hacer eso?

L: ¡Sí, yo puedo!

L: Viendo sus lágrimas, entiendo. ¡Usted es realmente una persona gentil! Si alguien toca su sangre, algo terrible ocurriría. Es por eso que usted escogió estar solo, sufriendo por eso.

A: soledad…

L: Pero, puedo librarlo de ese sufrimiento.

A: ¿Liberar?

L: Quiero salvarlo de esa soledad. Señor Albafika, quiero salvarlo de esa soledad.

L: ¿No quiere salvarse de su soledad?

L: Señor Albafika, quiere ser liberado del sufrimiento de la soledad, ¿No es así? ¿Siempre quiso eso, verdad?

L: ¡Señor Albafika! ¡Señor Albafika! Salvar… Albafika…

A: ¡Las flores de lirio del valle, minúsculas, blancas, lindas flores! Es el completo opuesto de mis rosas rojas venenosas. Realmente quiero vivir así. Vivir una vida común, sin ser capaz de herir a alguien. Sólo eso.

[Voz de los recuerdos de Lugonis]

Lugonis: Eres realmente gentil. Por favor, vive de esa forma siempre. Como Piscis…

A: ¡Ah sí! ¡En aquel momento, se lo prometí a mi maestro!

Luco: ¿Señor Albafika, usted preparó su corazón para ser liberado de su sufrimiento?

A: ¡No!

L: ¿Eh?

A: Quiero que me disculpes, pero ya decidí mi camino, como Santo de Piscis. Se lo prometí a alguien muy importante para mí.

L: ¿En serio? Dije que podía liberarlo, pero fue en vano, ¡Señor Piscis!

A: ¡Ah! ¿Qué…?

L: Realmente odias, querer abandonar todo esto.

A: ¿De qué diablos estás hablando?

L: Eres un idiota, una gran oportunidad para ti… ¡Tuviste la oportunidad de morir en paz!

A: ¡Whah!

A: ¿Por qué pusiste una mano sobre mí?

L: ¡Sólo muere suavemente! Como querías, no vas a lastimar a nadie más.

A: ¡¿Estás usando una Surplice en tu cuerpo?! ¡No puede ser!

L: ¡¡Estrella Celestial del Acenso (Tenrissei), Luco de Dríades (Dryads)!!

A: ¿La estrella maligna que asciende en el cielo, es tu estrella predestinada?

L: Esparcida en la Isla de los Curanderos, estas hiervas pueden anular todos los venenos, ¡No puedes hacer nada! ¡Albafika!

A: ¿Qué?

L: ¡Las flores lirios del valle que florecen, sellan todas tus habilidades, una vestimenta de antídoto! ¡¡El flujo de sangre en tu cuerpo es rojo, pero con estos pétalos blancos voy a hacer marchitar la flor venenosa de Piscis!!

A: ¡No es un Espectro como tú quien decidirá mi lugar de muerte!

L: ¡Como dije antes, eso es sólo un aperitivo! ¡Te lo voy a hacer entender muy rápidamente! ¡Fue inútil para ti venir hasta aquí! ¡Flores bañadas con veneno son inútiles aquí!

L: ¡¡EARTH OF THE LILY (Tierra del Lirio)!!

A: ¡Ah! ¡No voy a dejar que continúes!

A: ¡¡PIRANIAN ROSE!! (Rosa Piraña)

L: ¡Hmm! Cuántas rosas negras lanzaste, ¡No destruirás nada aquí!

[Luco lo repele con su poder, Albafika cae lejos]

A: ¡Ah! ¡Gehoh!

L: ¡Como esperaba, las flores venenosas no tienen poder!

A: Grrr…

L: ¡O será porque me parezco a tu maestro que no puede demostrarme tu poder!

A: ¡¿Grrr… tú lo conoces?!

L: ¡Tu maestro probablemente está sufriendo en las profundidades del Inframundo!

A: ¡¡¡Maldito!!!

L: ¡Puedes sufrir junto con tu maestro en el Inframundo para siempre! ¡Las flores venenosas que odias pueden marchitarse aquí!

A: Pero, no hay forma que ellas se marchiten en un lugar como éste…

A: ¡¡Maestro… yo… yo!!

[Sonido del poder de Albafika manifestándose en forma de niebla]

L: ¡¿Qué es esto? ¡Una niebla roja vuela sobre el jardín de lirios del valle blancos!

A: ¡Ahora, eres tú quien se va a marchitar!

L: ¡¿Qué hiciste?!

A: ¡No importa cuánto odie esta sangre, no puedo dejarla ir! ¡Esta sangre de Piscis es el lazo entre mi maestro y yo! ¡Alguien como tú no conseguirá librarse de eso!

L: ¿Qué?

A: ¡Tú, dijiste! Mientras estés en el jardín, no vas a morir.

L: ¿Entonces qué?

A: ¡Infelizmente, eso no va a funcionar, porque yo usaré todo mi cuerpo y alma!

L: ¡¿Qué dices?!

A: ¡¡CRIMSON THORN (Espina Carmesí)!!

[Sonido de espinas alcanzando a Luco]

L: ¡¡UWAHH!! ¡El rojo volando, sangre venenosa es como incontables agujas! ¡¿Tienes ese tipo de poder?!

A: ¿Sientes eso?

L: Lo siento…

A: ¡La pasión de mi maestro, la presencia de mi maestro, la sangre de mi maestro! ¡Puedo sentirlo en mi cuerpo! ¡No tengo más dudas! ¡Yo, Albafika de Piscis, decidí vivir con las rosas venenosas!

A: ¡¡No eres un oponente que se equipare a mí!!

L: ¡¡Gwohhh!! ¡¡Gwohhh!!

[Luco cae muerto, después Albafika habla consigo mismo]

Albafika: Nuevamente, herí a alguien. Lo que me queda sólo es andar por el camino de la soledad. Pero, está bien.

[Recuerdo de la voz de Lugonis]

Lugonis: ¡Siempre estaré contigo! ¡Albafika! ¡Contigo!

A: Puedo sentirlo, porque usted está dentro de mí. No importa cuán solitario quede, voy a continuar viviendo. Hasta que vea lo bellas que son estas rosas rojas venenosas. ¡¡¡Hasta ese momento…!!!!

[Sonido de pasos – La entrada del Santuario]

Sion: ¡Albafika! ¡¿Estás bien?!

Albafika: Sion, es casi de madrugada. ¿Estabas esperándome todo este tiempo?

S: Es porque… soy el hombre que protege el primero de los Doce Templos, el Templo de Aries. ¡Tengo que estar siempre alerta!

A: Los Doce Templos están lejos de aquí.

S: No te fijes en cosas sin importancia… ¡Hey, Albafika! ¿Estás herido?

A: ¡Ya te dije que no me toques!

S: ¡Sigues diciendo eso!

A: ¿Pero… vamos a ir juntos hasta el Templo de Aries?

S: ¡¡Ah!!

- FIN -




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